
Quisque la ha mirado a los ojos. No son azules, sería demasiada coincidencia. Sus ojos son del sur: cálidos, brillantes y alegres. Quizá guarden un poso de melancolía, de lejanía del mar, del que se ha marchado, pero aún recuerda. Ahora que su “mi dispiace” ha quedado prendido en el aire. Ahora que todos se han marchado. Ahora que se han quedado a solas, Quisque recuerda la voz metálica de mujer que surgió del telefonillo. Via dell’Inferno 3. ¿Qué podría ocultar aquella voz? Era Chiara. El ángel caído. El ángel roto y expulsado del paraíso. ¿Qué hacía Chiara en Bolonia? Quisque no se atrevía a preguntarlo. Ante la mirada del sur sólo fue capaz de preguntar sí tenía bicicleta. Chiara respondió que no y se marchó a la cocina.
Quisque debería haber sido un poco más valiente y haberle hecho alguna pregunta más a Chiara, las oportunidades rara vez se presentan dos veces, y menos con esos ojos sureños.
ResponderEliminarMuy bonitas las vivencias de este Quisque.
Un placer.
¿Cómo pudo saber Quisque de qué color eran los ojos de Chiara si sólo escuchó su voz por el telefonillo?
ResponderEliminarQuisque debería haber insistido (el que la sigue...)
Bongiorno!
¿Por qué Chiara no tiene bicicleta? ¿Y por qué ha de irse a la cocina? ¿Le recuerda a alguien Chiara?
ResponderEliminarAy, mi Quisque... Cuidádmelo frente a las lagartas.
Un abrazo y continuad, que me tenéis en ascuas.
Yo si se porque le preguntó lo de la bici.
ResponderEliminarMercedes, a Quisque le resuenan las preguntas que no ha hecho. Tiene la cabeza, el pecho, las manos llenas de preguntas. Esos ojos hacen pared en sus palabras. Si Quisque pudiera le diría muchas cosas, pero es Quisque.
ResponderEliminarSalud
Dyhego, después de la voz Quisque subió al piso y salió de él totalmente cambiado. Tuvo tiempo de verle los ojos y mirar dentro de ellos, pero eso es otro tema. Aún no hemos llegado. Elipsis. O no lo hemos pasado de largo.
ResponderEliminarInsistir. Es fácil decirlo cuando uno no está enamorado. Quisque es débil, bueno, ya lo vais conociendo.
Bona giornata, come dicono gli italiani. Bona giornata e bon lavoro.
Ci vediamo Dyhego e salute
Quisque no sabe si responderte Isabel. Preguntas como un abogado y a Quisque no le gustan los interrogatorios. Pero por ser su madrina te contestará.
ResponderEliminarNo sabe por qué no tiene Chiara una bicicleta. Quizá más adelante se entere, pero Chiara no es boloñesa. Esos ojos no pueden ser de allí.
Se va a la cocina como se podría haber ido al balcón a fumar un cigarrillo o a la sala a ver la televisión, pero las circunstancias le llevaron a la cocina. ¿Te suena machista? Chiara es del sur, italiana y la mamma tiene su guarida en la cocina. Cultura que no juzgamos, sólo mostramos.
A Quisque le gustaría que Chiara le recordase a alguien. No había visto unos ojos iguales en su vida. Sólo de pensar en ellos le sube un cosquilleo que se pone rojo (con todo lo que este color conlleva en el relato)
Y no te preocupes. Chiara no es una lagarta. El "mi dispiace" del post anterior quería librarla de eso.
Gracias por tu lectura Isabel. Haces a Quisque más interesante. Salud
Madison, si eres observadora sabrás porque los hombres como Quisque preguntan tonterías cuando tienen los ojos llenos de belleza.
ResponderEliminarSalud, soñadora
A veces un encuentro puede iluminar nuestros pasos. Está bien asumir que en la vida existen las señales. Estar dispuesto a reconocerlas. No todo en la vida es orden ni atomos ordenados: también estamos hechos de partículas subatómicas de inesperado y caótico discurrir. La sorpresa no tiene; de hecho nosotros somos sorpresa.
ResponderEliminarQuisque no ha entendido muy bien Eastriver, pero le gustan todas esas palabras juntas. La teoría del caos es la que parece que rige a Quisque, pero los signos son de otro, del que le pone voz. A veces Quisque le pide que se calle, pero se ahogaría en sus palabras.
ResponderEliminarOjos color de coca cola son los de Chiara.
Salud Eastriver.
Y saludos para Llach.
QUISQUE.
ResponderEliminarNo pensi che io voglio "tocarte" i nasi. Mi piace tanto le tue parole, le tue istorie, i tui narrazioni...
Ci vediamo nella estrada Junteroni, colla birra nella mano.
Saluti tanti
Dyhego, Quisque no se piensa nada, sólo dio una respuesta a tu observación. Te puedo decir más: Quisque necesita lectores atentos que le exijan coherencia en su aventura. Así que gracias por tu lectura y le tue parole.
ResponderEliminarLa cerveza está asegurada.
Por cierto ¿Erasmus en alguna ciudad concreta o novia italiana? Es una broma.
Salud y amistad.
Quisque
Quisque tiene más aplomo de lo que pensaba. Ante esos bellísimos ojos se ha atrevido a hablar, otro hubiera enmudecido. Sí que le ha preguntado si tiene bicicleta, pero eso es mejor que prguntarle si estudia o trabaja. Quisque está creciendo, y él no lo sabe.
ResponderEliminarA Quisque aún le duele el estómago Thornton. No sabe si eso es aplomo, pero duele. Esos ojos duelen como un beso de despedida.
ResponderEliminarSalud
Ayyy, me encantaría tener esos ojos en los cuales Quisque se fija, y de quien se enamora.
ResponderEliminarQuiero a Quisque, y nada de preguntas...no
Besos.