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martes, 8 de diciembre de 2009

Recital de verano


Este verano fuimos testigos de dos noches mágicas. Se trata de los dos recitales de relato corto que hicimos en la asociación "Caña de Azucar" Fue una noche para la literatura, los amigos y como no...la cerveza. Dejamos unas fotos de aquella gran noche que comenzó con luz y acabó al grito de los vecinos.

martes, 6 de octubre de 2009

Absenta


Un destello, un flash, una luz itinerante que se refracta en el recuerdo, en el cuerpo, en la mirada. Un cigarro, una sonrisa, una sensación de escozor en la garganta hace que retroceda en el sillón buscando el alivio del sueño para escapar de aquí y transportarme allá. Una visión borrosa, una lluvia mansa, un brasero y el pensamiento de que no puedo escapar. Una habitación en llamas, una lágrima, un azaroso despertar y observar el transcurso de la vida palpitar en las pupilas del espejo. Un destello, un flash, una luz itinerante, un cigarro, una sonrisa, una sensación de escozor en la garganta, una visión borrosa, una lluvia mansa, un brasero, una habitación en llamas, una lágrima, un azaroso despertar, un pensamiento… la vida, la vida ardiendo en el paladar y sin nada que hacer para evitarlo.

martes, 8 de septiembre de 2009

Luz de septiembre


Ha terminado septiembre con un suspiro y un palpitar de bolígrafos sobre la mesa. Sí, para mi ha terminado septiembre y comienza ese espacio que se abre al final de los exámenes. Creo que me he teñido de color libro, de color escritorio y necesito ver la luz del sol. Aún no me atrevo a buscarla en la calle y, con el síndrome de Estocolmo a cuestas, la busco en la red. Pongo luz en el Google y nada me convence. Luz. Luz del día. Y no aparece lo que busco. Me tiro sobre la cama, cansado y los ojos se me cierran. No. No. NO. No no. Entre la nebulosa me despierto y busco los ojos de un amigo. Una mirada que encuentra el azul del cielo como ninguna otra. Busco en la red a Nono García, y su blog Proceso Creativo. Allí veo el cielo que me ha faltado. Ese azul que se esconde tras las nubes y las casas ocres. Ahora sí estoy dispuesto a salir a la calle y comprobar que todo sigue igual. Pero abro la ventana y es de noche. Me quedaré paseando por el blog del artista.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Guarda dietro la porta

Hace ya casi un año que me enviaron, desde el Magacine Paralelo, esta imagen de un ilustrador de prestigio llamado Raúl. Me pidieron que les narrase la historia que encerraba la imagen. Ésta fue mi aportación, y la publico aquí ya que parece que se ha diluido en el mundo virtual. Forma parte de la misma revista en la que debía aparecer la entrada anterior: Literatura sonora.

Dos gin tonics. Fue ayer por la tarde. ¿Llevas fuego? Disculpe, ¿me puede acercar ese vaso vacío? Hablamos del arte como aquello que trasciende. Lo siento, no fumo. Éramos siete y estábamos borrachos. Guarda. Un Brugal cola. En la playa, fue genial. Ya te he dicho que no fumo. ¿Tienes fuego? Con dos hielos por favor. El próximo vuelo para Florencia es a las tres. Un café solo. El amanecer en Rimini fue precioso. Ahora mismo se lo traigo. No fumo y no llevo fuego. Disculpe, disculpe. El arte te hace sentir un vacío bajo los pies. Aun recuerdo cuando Miguel Poveda ganó la lámpara minera. Aquí tiene su café. El mar nos cubría hasta la cintura y las olas nos empujaban. Dietro. ¿Me puede decir la hora? Fue la policía la que nos sacó del agua. Su brugal cola. Sus gin tonics. Nunca verás a un gitano tocar unas sevillanas. Los artes de pesca nos confunden. Última llamada para el vuelo de Berlín. Perdone, me puede mostrar su pasaporte. Ni fuego ni pasaporte, ya está bien la broma. Y los Piñana tocando hicieron que todo cambiara a nuestro alrededor. Guarda dietro. Nos pusieron las esposas, no pudimos salir corriendo. Las playas en Rimini son poco profundas. Perdone señora, su pasaporte. Son diecisiete con cincuenta. Ni pasaporte ni hostias. Aquella mañana dormimos en la playa. Embarque para el vuelo de Bergamo en la puerta siete. La porta. En los aeropuertos no se puede fumar. La cafetería cierra a las siete. Puñetazo en la mesa. ¡¡¡No me toqueis más los cojones!!! Ruido de vasos. La porta. Y nos despertamos a las tres. ¿Qué está pasando? La porta. No lo sé. Perdone camarero. Son siete con treinta. Dos sillas que caen al suelo. ¿Qué ocurre? Dos cuerpos que huyen. La zona de embarque no tiene salida. Cristales rotos. Carreras entre las mesas. Guarda dietro la porta.