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lunes, 13 de diciembre de 2010

200 gramos de literatura


Después de un año de preparativos e intensas negociaciones ya ha nacido nuestra criatura: 200 gramos de literatura. Un libro de relatos escrito por Pedro García Martinez y Antonio Pérez Abril. El libro consta de quince relatos que abarcan distintas temáticas y que esperan arrancar al lector alguna sonrisa o despertar aquella ilusión que nosotros como autores hemos intentado transmitir a nuestros escritos.

Si el destino no lo impide mañana tarde podrá adquirirse en la librería de Diego Marín en Murcia o también preguntar por el a través de este blog.


Poco a poco publicaremos más información sobre la presentación del libro así como nuevos puntos de venta.


A la salud de todos.

Culturajos.

jueves, 15 de abril de 2010

Encuesta para un título de libro

Os escribimos, queridos lectores, para que nos ayudeis a tomar una importante decisión ¿Cómo llamaríais a un libro de relatos? Nosotros hemos pensado cuatro títulos, si alguién prefiere otro que lo diga, estamos abiertos a todas la propuestas, nuestros títulos son los siguientes:

- 200 gramos de literatura escurrida
- Manténgase en lugar limpio
-200 gramos de literatura peso neto
-Consérvese en lugar seco


En pocos meses en las mejores librerias de España...

martes, 23 de marzo de 2010

Nuevo número de Manifiesto Azul

Escribo para anuciar que el próximo jueves 25 de marzo la asociación de Murcia "Colectivo Iletrados" va a presentar el noveno número del fanzine "Manifiesto azul". Desde hace un tiempo Colectivo Iletrados viene desarrollando una labor cultural bastante interesante en Murcia y en San Javier. Desde culturajos os invitamos a que visitéis su blog y os animamos a que acudáis a la presentación del nuevo número.

Pinchando aquí se os abrirá el blog de la asociación donde encontrareís toda la información sobre la presentación así como la posibilidad de descargar de forma gratuita el fanzine.


Un saludo a todos.

martes, 5 de enero de 2010

Compañero del alma, compañero

Comencé a escuchar su nombre de lejos en el instituto, un lunes a primera hora. Sucedió en esos instantes en los que uno no ha terminado de despertarse. De Orihuela dijo el profesor, Miguel Hernández el poeta de la higuera. Por aquel entonces yo no era más que un chaval que comenzaba a descubrir el mundo y estaba más ocupado en estudiar a mis compañeras que en prestar atención a las palabras del profesor, un hombre barbudo cuyo nombre se ha perdido en mi memoria. Aquel día no presté atención y no era consciente de que ese tal Miguel Hernández iba a salvarme la vida. Años más tarde, cuando, a parte de las mujercillas, me empecé a interesar por otros aspectos de la vida fue cuando le conocí de verdad, cuando soñé con nanas de cebolla, cuando lloré la muerte de Ramón Sijé, cuando la guerra, en la maldita guerra, le habían dado muerte a este Miguel de mis Hernández. Aquella elegía, Miguel compuso aquella elegía para su buen amigo Ramón y sin saberlo había escrito mi salvación, mi forma de huir de la muerte. Porque yo también perdí a un amigo, lo perdí en Bullas, su tierra y la mía, lo perdí cuando murió como del rayo Antonio Sánchez con quien tanto quería. No quise aceptarlo, no quise vivir con la idea de haberlo perdido y, en silencio, le recité este poema, porque a veces pasa, a veces cuando más lo necesitamos las palabras se niegan a salir y tenemos que acudir a las de otras personas. Y así fui llorando en silencio hasta que un día, en un recital de poesía me atreví a levantarme y recitarla en voz alta para él. Me liberé, sentí a mi amigo tan vivo como antes y desde entonces no he parado de sentirlo. Porque la muerte es eso, recuerdo, la memoria de los que se fueron y desde entonces él siempre ha estado vivo. Así que una vez más te dedico a ti, Antonio, estos versos que siempre fueron tuyos:

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

Daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(10 de enero de 1936)

domingo, 13 de diciembre de 2009

¿Quién es Machado?

Machado. Reconoceré públicamente mi ignorancia. ¿Antonio o Manuel?
Soy un lector tardío, no pretendo excusarme. Tardío y muy torpe para la poesía. Los versos se me hacen un rumor informe que, en ocasiones se me transforman en canción. He pensado durante días en Machado, así, sólo pensando, y no ha surgido nada. Sin embargo, al dejar la mente caminar libre han comenzado a acudir versos. “Cantar del pueblo andaluz” y con éste ha llegado Serrat y su homenaje musical. Y Gabinete Caligari se ha sumado con “Bécquer no era idiota ni Machado un carcamal”. Parece que al dejar la mente libre se ve el horizonte de otro modo.

“Caminante” No haría falta escribir más. Cualquiera sabría continuar este verso. Busco información de ese camino. “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”. Soria. “El río va corriendo… por los alegres campos de Baeza”. Y después el camino se transforma en huída. Algún día tendremos que ir a ese lugar lejano y misterioso que significa destierro, soledad. Colliure. Me sugiere el juego de palabra Col lliure, pero no sé catalán.

Machado. Ahora sí. Antonio Machado. Todo es dejar que el inconsciente nos devuelva lo que es nuestro y escribir. Machado. ¿Y qué estaría en su inconsciente? Voy a buscar a algunos de sus padres, de sus contemporáneos. A Unamuno le dedico: “sabe a Jesús y escupe al fariseo”. Ante Valle Inclán se disculpa: “porque faltó mi voz en tu homenaje”. Con Juan Ramón reflexionó: “El poeta es jardinero” A Rubén Darío le reconoció en los versos: “¿Te han herido buscando la soñada Florida,/la fuente de la eterna juventud, capitán?” Y sobre García Lorca lloró: “Mataron a Federico/cuando la luz asomaba”. Amén. Estos serían algunos de los martillos que forjaron los versos de Machado, al menos los que él guarda en su fragua de versificar. Pero también ha sido yunque. Yunque y martillo para la poesía del siglo XX, es más, lo sigue siendo en estos momentos.

Terminaré este pequeño homenaje, con la mente en blanco, dejando que las palabras fluyan. Puede que mañana no recuerde quién es Antonio o Manuel. Olvidar nombres y fecha es probable en este mundo de la información, pero los versos seguirán latiendo en algún lugar de la memoria.

(Gracias al Pobrecito Hablador del s.XXI, a Ramón Eastriver por haber invitado a este blog a participar en la iniciativa. Gracias a todos los que contribuyen a que la memoria siga viva para la poesía. Salud)

Os dejamos con Retrato, una declaración de intenciones del gran maestro:

Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Mile Davis


Anoche, cuando entre la bruma de mi cigarrillo la agenda quedó exhausta de palabras incoherentes tuve el sueño de un fugaz instante. Anoche, cuando la calle tiritaba de miedo y los portales arrancaban besos y promesas, dejé que la luna acariciara los peldaños amarillos de la fachada y vislumbrara en el blanco velo de mi memoria una imagen de la infancia, tuve un sueño. Fue un sueño grácil, efímero podría decirse, pero allí le vi a usted, vomitando notas desde el tejado con la vieja trompeta de su locura, con los gatos como testigos de la pasión que usted ponía intentado ahuyentar los fantasmas de las calles. Señor Davis, nunca fue fácil aceptar que la soledad es un mal trago, un baile de sombras y silencios, pero íntima al fin y al cabo. La disposición de las cosas cambian su rutinaria verticalidad dejando espacio a la nada, así es la soledad del que habita los mundos y cantinas. Esta noche, antes de tener este sueño, mis versos eran flacos y tristes, manchados de la ignorancia propia que sólo se encuentran en las gestas perdidas, pero allí apareció usted, dejando caer las notas que se enredan en las chimeneas y en los geranios de balcón y creí que el mundo se derrumbaba . Señor Davis, siempre le ha gustado naufragar en las sabanas de niñas inmaduras y caras. No le culpo, me considero miembro fiel de sus deslices y no le puedo negar el gran placer que se siente al verse gratamente convidado por unos labios furtivos en las noches de invierno. Pero ambos sabemos que aquello no hace más que avivar la enfermedad y empujarte hacia el abismo, ese por el que tantas veces nos la hemos jugado sin mirar al fondo, sólo disfrutando de la ingravidez y el riesgo de lo incierto. La vida es así señor Davis, pero no decaiga, siga con su trompeta anidando oscuras golondrinas en las costuras de su rostro y yo seguiré martilleando la agenda, buscando aquella palabra que me ayude a escabullirme de mi mismo. Estamos vivos señor Davis y yo brindo por ello.

lunes, 10 de agosto de 2009

El coliseo

Quisque ha regresado de sus vacaciones de hora y media. A través de televisor había llegado a Roma sin pagar billete de ida y había obtenido un guía para poder descubrir la ciudad. Le pareció interesante el destino y fue al baño para no interrumpir la visita. Mientras orinaba no sabía si lo hacía en Roma o en su casa y es que encontró muy poca diferencia. A la vuelta del baño, el guía estaba situado frente al Coliseo Romano: “Ante usted se encuentra el Anfiteatro Flavio, más conocido desde el Medievo como Colisseum. Pensará usted que su nombre es un canto a sus enormes proporciones y, aunque no lo crea, no es así. El emperador Nerón erigió una estatua de más de treinta metros junto al anfiteatro, una majestuosa representación de su persona que llamó el Coloso de Nerón y que después, ya remodelada, fue dedicada a Helios. Cuando en la Edad Media decidieron fundir el bronce del Coloso, el Anfiteatro pasó a conocerse con el nombre actual: Colisseum”
Quisque escuchó un clic y, de pronto, se vio paseando por las profundidades del mar. Se habrían solapado dos documentales. Aguantó la respiración mientras se solucionaba el problema pero no, la aparición de Bob Esponja a su lado fue la comprobación de que algún sobrino habría cambiado de canal. Cuando ya no pudo soportar más tiempo sin respirar y había pasado por el color rojo, blanco y morado, miró el reloj y decidió interrumpir su ruta turística. Aun le quedaban veinte minutos para superar la depresión postvacacional.

sábado, 8 de agosto de 2009

La sonrisa de Pi

Quisque se sorprende cuando alguien le dice que la vida no es exacta como las matemáticas. Concretamente se sorprente ante: "La vida no son matemáticas, Quisque", dicho con un tono burlón. Dentro de su ignorancia, Quisque busca la exactitud del número Pi y se pierde en la infinitud de sus decimales. La circunferencia es, por tanto, tan precisa como Pi, pero a las pelotas de tenis no se les escapa el aire de su interior. Quisque pasea por esa precisa inexactitud y piensa que la vida es un continuo caos que los matemáticos intentan comprender de una manera más o menos concreta. Después exhala tranquilo el aire de sus pulmones al aumentar la presión en su caja torácica

miércoles, 5 de agosto de 2009

La sonrisa de Lucifer


El fumador se ha quedado sin mechero y se siente el hombre más miserable del mundo. Después de rebuscar en todos los rincones de casa ha decidido bajar al estanco que hay en su calle para comprar uno. Para colmo de su desdicha el hombre le dice que están agotados aunque le puede ofrecer una caja de cerillas. Sin atisbo de duda el Fumador acepta las cerillas y vuelve a casa. Una vez allí observa que en la caja de cerillas hay una pequeña leyenda sobre el origen de estas, el texto dice lo siguiente: “En 1826 el farmacéutico inglés John Walker inventó la cerrilla de ficción que llegó a conocerse por el nombre de cerilla-Lucifer o simplemente Lucifer. Lucifer es la traducción al latín de la palabra griega Fósforos o que lleva la luz”
El fumador no puede soportar más la espera, agarra una de las cerillas y la raspa en la lija hasta que prende fuego. El fumador acerca la llama al cigarrillo y soltando una gran bocanada de humo sonríe como el que acaba de hacer un pacto con el mismísimo diablo.

miércoles, 22 de julio de 2009

Cómo para casarse

A Quisque le plantean la siguiente situación:

“Dejemos las cosas claras. Antes de casarnos hay que firmar una serie de acuerdos: si tenemos un hijo, éste se vendrá con mi familia y será heredero de sus bienes; si muero antes de que el niño sea mayor de edad, lo educarán en mi país, con sus normas y costumbres; si te mueres, como padre legítimo, tendrás que pasar una pensión para el mantenimiento del niño; no podrás pedir ayuda a mi familia ni en temas económicos ni de cualquier otro favor; evitarás enemistarte con los amigos de mi familia; y si muero antes que tú, deberás renunciar a toda herencia sobre mis bienes.”

Quisque piensa que a cualquiera que se le impusiesen estas normas se plantearía seriamente el matrimonio. Pero Juan Antonio le confirma que sí, que hay quien se casó de este modo, y que fue así como Felipe II, rey de España, accedió a ser el único Consorte Real con título de Rey al casarse con María I de Inglaterra. Aceptó esas condiciones de matrimonio, amén de otras muchas, y fue rey de Inglaterra durante cuatro años, hasta que la reina murió en 1658 sin descendencia y Felipe II perdió su derecho a la corona inglesa.

En conclusión, que en algún momento hubo un rey de España e Inglaterra, y que en el siglo XVII dejaban las cosas atadas y bien atadas. Quisque se queda con la duda: ¿Quién se casaría ahora teniendo que aceptar esas condiciones? Y, es más, ya que se casa y es rey de Inglaterra, ¿no voy a presumir de haber llevado esa corona? Si la prensa rosa hiciese libros de texto esta información no se les habría pasado.

miércoles, 8 de julio de 2009

LA MORA CRISTIANA o cómo destrozar una leyenda

Dicen que una mentira repetida puede transformarse en una verdad. Así quiero imaginar que surgían las leyendas, como las de los tesoros en las paredes de los conventos, los barcos de gran riqueza varados en los fondos del puerto de Almería o el mito de Che Guevara. Tantas páginas se han escrito, tantas conversaciones han ocupado, que al final no queda más remedio que creer. Pero la leyenda a la que me refiero tiene un carácter más localista y se desarrolla en un pequeño pueblo del noroeste murciano. Pongámosle nombre: Bullas.
La leyenda se ubica cronológicamente en la noche del 23 de junio, más conocida como la noche de San Juan. Hace muchos años se decía que esa noche mágica, por las faldas del monte Castellar, se podía ver a una mora que bajaba a la poza del Salto del Usero y se lavaba con las aguas del río Mula. Aquél era un acontecimiento social, los vecinos del pueblo se acercaban al lugar en silencio, a la espera de la llegada de la mora, que lógicamente nadie veía y aseguraban que no había hecho su habitual recorrido porque se habría sentido vigilada. No faltaba quién, en un rapto de egocentrismo, afirmaba haberla visto a altas horas de la madrugada, cuando ya todos los vecinos se habían marchado. Si no la había visto directamente, se lo había contado cualquier amigo; pero la mora existía. Así se fue forjando la leyenda y tomando forma.
Con el auge del tradicionalismo, la recuperación de las costumbres, aquella leyenda de la mora no pasó desapercibida y, al tiempo que algunos jóvenes aprendían a tocar la bandurria o el laúd, también decidieron aprehender la esencia de la noche de San Juan. Un año, no creo importante saber cuándo ocurrió el hecho, decidieron aprovechar que el pueblo seguía aglomerándose en las faldas del monte para dar presencia a la leyenda. Alguno de aquellos jóvenes, tapado por una tela blanca, descendió hasta el río, se lavó y volvió a subir hacia el monte. La leyenda había tomado cuerpo. La mora existía y todos la habían visto. Después se habló de si la mora vestía zapatillas de deporte o la ropa era inadecuada para el hecho histórico, pero todos la habían visto. A partir de ese año, el descenso de la mora se convirtió en un acto cada vez más folclórico y abierto. Aquella imagen no temía ser contemplada, aparecía a una hora convenida (en torno a la medianoche) e incluso algún año llegó a multiplicarse y bajaron tres moras muy poco femeninas (hasta ese momento nunca lo habían sido).
El último acto en este proceso evolutivo tiene que ver, en la era de la comunicación, con la presencia de los medios audiovisuales. La noche de San Juan, legendaria, quedará impresa en fotografías y en películas de vídeo. Los encargados de la televisión local se encargarán de repetir tres veces diarias las imágenes para que todo el municipio pueda verlas. La repetición de esas imágenes borrará el halo de magia y hará el hecho una acción totalmente mundana. Llegados a este punto, olvidado el origen de leyenda, comenzamos a manipular la bajada de la mora como un espectáculo no exento de espectadores con pipas, con botellas y grandes focos. No incidiré más en el hecho mediático en sí y pasaré a revisar el motivo de mi artículo.
29 de Junio. En pleno atardecer contemplo en la televisión la grabación realizada en el Salto del Usero en la noche de San Juan. Este año ha tocado baile con influencia árabe, exhibición del fuego en velas contenidas en copas que asemejan esferas de luz en las manos de las bailarinas (me sorprende la actuación gratamente). Después, no recuerdo se había un intermedio entre los dos actos que relato, aparece un séquito portando antorchas que abren camino a la protagonista de la noche hasta la poza natural. El aire de la noche completa los cuatro elementos básicos de estas noches de magia: aire, tierra (montaña), agua (río) y fuego (antorchas). Todo está servido para que la mora, ataviada con ropas de fiesta y cubierta en casi la totalidad de su cuerpo, se introduzca en el agua. Camina hacia la pequeña cascada y, a medio camino, hace uso de una cántara que llevaba con ella. Recoge agua para levantarla por encima de su cabeza. La imagen de televisión muestra a la mora de espalda, con la cascada al fondo. La cántara gira sobre sí misma dejando caer el agua frente a la mora que este año no parece que vaya a mojarse la cabeza, el acto se convierte en un hecho diseñado para el disfrute del público. Al finalizar la caída del agua, la mora baja la cántara hasta el nivel de la poza y hay ocurre lo más inesperado de la noche: la mora se santigua, la señal de la cruz cristiana cubre el cuerpo de este antepasado musulmán. No entiendo si es un error o un intento de fusión de culturas. Me quedo perplejo ante la imagen que acabo de ver.
Necesito un tiempo para reflexionar. Una musulmana que se santigua, en la noche de San Juan o en el solsticio de verano. Religiones monoteístas, paganismo o animismo se acaban de mezclar ante mis ojos. ¿Estamos ante un nuevo paso en la evolución de las creencias actuales o se confirma el sincretismo religioso esperable tras el proceso de globalización? Sigo perplejo, pero no dejaré que el lector se aburra con estas reflexiones.
La mora se gira hacia la cámara y vuelve a repetir el gesto de elevar la cántara con agua y devolverla a la poza. Las venas de los brazos se marcan en la protagonista, la belleza clásica y lánguida parece que ha perdido importancia esta noche. No se puede intuir ningún rasgo de su cara, la ropa ancha disimula las ondulaciones del cuerpo femenino, sólo los antebrazos y las manos se hacen públicos y no parecen que formen parte de un cuerpo similar a las bellezas que vivieron en los jardines del Generalife. El agua salpica contra el ropaje con brillos dorados y que ahora está empapado después de la inmersión ritual. La cántara desciende de nuevo y la mora se vuelve a santiguar. Prefiero no pensar. La mora y el séquito van desapareciendo ante mi mirada. Ahora sólo me queda la reflexión. ¿Cuál será el siguiente paso en esta leyenda?

domingo, 5 de julio de 2009

culturajos de ajedrez

Quisque necesita saber por qué aparece una dama en el juego del ajedrez. No era una posición común para una reina estar en el campo de batalla y menos aún desplazarse por el con mayor libertad que cualquier miembro de su ejercito. Por ese motivo Quisque buscó el origen de aquella pieza y lo encontró en Valencia. A finales del s. XV se produjeron las revoluciones necesarias: descubrimiento de América, desarrollo del uso de la imprenta y la introducción de la dama como la pieza más poderosa en el tablero. Acusan a la dama del ajedrez con querer acercar su influencia con la reina Isabel la Católica; pero, como de todos es sabido, el reino de la primera ha perdurado más y es más amplio que el de la segunda. Isabel juega con negras y pierde.

sábado, 4 de julio de 2009

¿Sabes de quién se habla?

Hay autores condenados a la gloria, éste es uno de ellos. Si tuviésemos un manual de qué hay que hacer para destacar en el mundo de la cultura encontraríamos la siguiente receta:
- Pública pronto y sé un trasgresor.
- Haz muchos amigos, sé el centro de la sociedad.
- Conviértete en un personaje de tu propia creación: sé original.
- Defínete como alcohólico, drogadicto, como homosexual o como un genio.
- Muere pronto y no dejes que la naturaleza te mate. Sé protagonista de tu propia muerte.
- Deja tantos amigos como enemigos a tu paso.

Este autor sólo tardó sesenta años en conseguirlo todo. Además fue padre de un nuevo estilo, no tuvo hijos (que yo sepa), se murió de éxito, de sobredosis vital. Entre sus obras destacan, como era necesario, su última novela inconclusa y la novela póstuma. Ninguna de las dos ha pasado a la historia.
Ante ustedes un hombre que se puso un objetivo y lo vivió.

¿Sabes de quién se habla?

Hijo bastardo de un notario, la vida se le presentaba difícil, pero el ingenio y la capacidad de aprender le llevaron a altas cotas de popularidad. A los 26 años fue acusado de sodomía por algún enemigo que, ocultándose en la posibilidad de las acusaciones anónimas de la época, pretendía desprestigiar su posición. Algunas de sus grandes obras quedaron incompletas ya que su temperamento y su diversidad de intereses le llevaban de una a otra de las artes. Para él era suficiente con haber acabado la obra en su mente y no era necesario que estuviese acabada sobre el papel. De hay que sea más conocido por sus ensayos, anotaciones y bocetos que por sus obras. Superada su fase de aprendizaje no pudo independizarse de su maestro y continúo en su taller, trabajando hasta que las circunstancias le hicieron cambiar de ciudad. No podría ser definido con otro nombre que el de artista, por tanto, aunque no exclusivamente literato, su obra ha influido en todas las artes, también en la literatura.

jueves, 25 de junio de 2009

Quisque escribe sobre un papel Al-Xadraz. Después comienza a teclear: en el monasterio del Escorial se conserva el que podría considerarse el primer tratado de ajedrez escrito en occidente. Quisque se sorprende de que fuese en España uno de los lugares en los que se desarrollase el juego del ajedrez y más, que fuese Alfonso X el que empujase el nombre de aquel juego indio (evitemos más digresiones sobre su difícil origen) llamado shatranj hacia el más cercano Axedrez. Después vendrían Andersen, Steinitz o Lasker, pero eso sería más tarde.