Hoy Murcia me parece un lugar extraño. Todo es tan artificial, tan pomposo. Paseo por sus calles y sólo encuentro navidad y un corte inglés travestido en avatares blancos y brillantes. Y la gente, todo está lleno de gente. Hoy Murcia me parece un sitio gris y melancólico, un sitio donde la gente nunca es escuchada. Hoy Murcia me parece un vórtice de escombros. Al pasear dejo atrás el Corte inglés con sus luces y me acerco al “futuro parking de San Esteban”. No puedo ver nada, las vallas me lo impiden. Hace unas semanas se descubrieron las ruinas de una ciudad árabe. Fue rápida la acción ciudadana. Asociaciones de vecinos, interesados, arqueólogos e incluso una plataforma compuesta por escritores, pintores, arquitectos y músicos, se formó para impedir el espolio de dicho hallazgo. He de reconocer que yo acudí a una de sus juntas, que presencié un espectáculo fabuloso al ver a las humildes gentes alzarse contra el avance de las máquinas. Me gustó sobre todo por eso, por sentir la fuerza de las personas defendiendo la cultura, porque se presentaron como un movimiento apolítico, sin ningún interés de partido, sólo por el mero hecho de defender la cultura. Fue una noche para pensar, para defender la cultura. Fue una noche para la protesta. Me uní a ella. 
Los días siguientes fueron lloviendo la denuncias mientras los camiones comenzaban a sacar escombros de la ciudad encontrada. Todo estaba en movimiento hasta que por fin el juez puso fin al espolio. Todo pareció calmarse hasta que recibimos la noticia de que la concejalia de cultura ha aprobado el traslado de las ruinas a cota cero. Antes, un poco antes de eso, la Plataforma Ciudadana por la Defensa del Patrimonio Arqueológico de San Esteban, había publicado una carta en los distintos medios de comunicación murcianos exponiendo las causas por las que se debe mantener “In situ” el yacimiento. El gobierno de murcia hace oídos sordos, no escucha al pueblo, el dinero mueve los camiones.
Hoy, mientras trabajaba, he oído por la radio que el espolio continua y que varios vecinos se han atrincherado en las puertas del yacimiento para impedir la salida de los camiones. La policía ha acudido. Después de varios gritos y pancartas ha salido un camión del yacimiento pero para suerte de todos iba vacío. Después ha hecho acto de presencia un agente de la guardia civil acompañado de un juez. Este ha dicho “llevo conmigo una orden judicial para impedir este espolio” y los agentes de la policía nacional le ha dejado pasar. Todo el mundo se ha abrazado, todos han saltado. El yacimiento parece estar a salvo.
Esta noche, mientras paseaba por las inmediaciones del yacimiento he visto a una pareja de la guardia civil. Me he acercado a preguntarles. Ellos me han mirado raro, la gente me suele mirar raro, no se si por mi aspecto desaliñado o por el humo de mis cigarrillos y les he preguntado si estaban vigilando el yacimiento. Mientras uno de los policías se ponía firme y clavaba su vista en el infinito el otro me ha respondido con voz pasiva “hay una orden judicial y estamos aquí para que todo salga bien” después me he marchado fumando, intranquilo, pensando que tarde o temprano el gobierno de murcia, impulsado por el interés económico y por la seguridad de una futura victoria electoral, inventará alguna artimaña para desbaratar el yacimiento y clavar las garras en su deseado parking. La cultura no es económica, no interesa a los políticos. Pero creo que ellos no saben que la cultura es del pueblo, la cultura nunca callará como tampoco lo hacen sus gentes. Y Murcia, Murcia es una ciudad con cultura.

Los días siguientes fueron lloviendo la denuncias mientras los camiones comenzaban a sacar escombros de la ciudad encontrada. Todo estaba en movimiento hasta que por fin el juez puso fin al espolio. Todo pareció calmarse hasta que recibimos la noticia de que la concejalia de cultura ha aprobado el traslado de las ruinas a cota cero. Antes, un poco antes de eso, la Plataforma Ciudadana por la Defensa del Patrimonio Arqueológico de San Esteban, había publicado una carta en los distintos medios de comunicación murcianos exponiendo las causas por las que se debe mantener “In situ” el yacimiento. El gobierno de murcia hace oídos sordos, no escucha al pueblo, el dinero mueve los camiones.
Hoy, mientras trabajaba, he oído por la radio que el espolio continua y que varios vecinos se han atrincherado en las puertas del yacimiento para impedir la salida de los camiones. La policía ha acudido. Después de varios gritos y pancartas ha salido un camión del yacimiento pero para suerte de todos iba vacío. Después ha hecho acto de presencia un agente de la guardia civil acompañado de un juez. Este ha dicho “llevo conmigo una orden judicial para impedir este espolio” y los agentes de la policía nacional le ha dejado pasar. Todo el mundo se ha abrazado, todos han saltado. El yacimiento parece estar a salvo.
Esta noche, mientras paseaba por las inmediaciones del yacimiento he visto a una pareja de la guardia civil. Me he acercado a preguntarles. Ellos me han mirado raro, la gente me suele mirar raro, no se si por mi aspecto desaliñado o por el humo de mis cigarrillos y les he preguntado si estaban vigilando el yacimiento. Mientras uno de los policías se ponía firme y clavaba su vista en el infinito el otro me ha respondido con voz pasiva “hay una orden judicial y estamos aquí para que todo salga bien” después me he marchado fumando, intranquilo, pensando que tarde o temprano el gobierno de murcia, impulsado por el interés económico y por la seguridad de una futura victoria electoral, inventará alguna artimaña para desbaratar el yacimiento y clavar las garras en su deseado parking. La cultura no es económica, no interesa a los políticos. Pero creo que ellos no saben que la cultura es del pueblo, la cultura nunca callará como tampoco lo hacen sus gentes. Y Murcia, Murcia es una ciudad con cultura.